Por lo general, la piel de la aceituna es algo a lo que actualmente no le damos aprovechamiento ninguno. Esto se debe a que estamos acostumbrados a comprarlas ya listas y preparadas para su consumo, pero un reciente estudio llevado a cabo en la Universidad de Barcelona (UB) ha dejado ver que detrás de la aceituna hay mucho más allá que un simple fruto.

Y es que de acuerdo con el grupo de investigación de Biología de Sistemas Integrativa, Metabólica y Cáncer, las propiedades que pueden llegar a encontrarse en la piel de la aceituna resultan claves para ayudar a reducir de manera considerable los tumores intestinales. Concretamente, hasta en un 45%. Increíble, ¿verdad?

La principal investigadora, Marta Cascante, ha explicado que esta parte de la aceituna que se desecha podría servir como suplemento alimenticio para las personas que tienen tendencia a generar pólipos intestinales. Esto hace que la importancia del estudio genere un valor añadido doble: por un lado, social y por otro, ambiental al permitir aprovechar los residuos de la industria alimenticia.

Tal ha sido la relevancia del estudio, que ha sido premiado como mejor proyecto de transferencia de conocimiento por el Consejo Social y Fundación Bosch i Gimperra (FGB).

La aceituna: un fruto en crecimiento

Gracias a esta investigación, es posible afirmar que los beneficios de la aceituna van más mucho allá de su simple consumo.

Si hace unas semanas publicamos un artículo hablando de las diferentes propiedades de este rico fruto, como son el hierro, las vitaminas y las mejoras tanto en la circulación como en la memoria, ahora nos es grato anunciar que su propia piel podría ayudar a avanzar en la investigación contra tumores intestinales.

¡Desde Aceitunas Guerra no podríamos estar más felices con esta agradable noticia!