La tradición y la innovación se dan la mano en nuestros campos de olivos, los cuales han sido cuidados por tres generaciones de una misma familia. De nuestros árboles seleccionamos siempre las mejores olivas, las cuales deben adquirir la tonalidad del envero, similar a la del vino de Burdeos, para que sean consumidas como aceitunas. No es la única condición que deben cumplir. De hecho, su tamaño marca el destino de nuestras olivas ya que solo escogemos las más grandes. Eso no quiere decir que desaprovechemos parte de nuestra producción. Todo lo contrario. Con el resto de olivas, como sucede con las de nuestros árboles centenarios, preparamos aceite de gran calidad.

Los métodos han cambiado

Adaptamos la empresa a los avances que se producen en nuestro sector, pero siempre respetando la máxima calidad de nuestros productos. Es nuestra máxima. Basta remontarse cuarenta años atrás para ver cómo una docena de mujeres cortaban a mano entre 40 y 50 kilos de olivas que, una vez listas, eran transportadas en carros hasta Madrid. Eran otros tiempos. Hoy contamos con las más modernas máquinas, capaces de asumir una producción inimaginable por aquellos años.

Durante las últimas décadas también hemos visto cómo ha ido evolucionando la técnica. Nuestra primera máquina, décadas atrás, fue una envasadora que costó casi 5 millones de pesetas de la época, tanto dinero como un piso en Parque de las Avenidas (Madrid). Nuestra última herramienta nos ayuda con el termosellado de nuestros productos, además de con el llenado, la dosificación, el vertido del caldo, la colocación de un plástico protector en la zona superior para evitar fermentaciones y el envío al pasteurizador. Somos la única empresa de aceitunas de Campo Real que pasteuriza sus productos, alargando su duración en frío hasta los seis meses.

Tenemos las cosas tan claras que somos los únicos productores de aceitunas de Campo Real que diseñamos nuestras máquinas. De hecho, tenemos nuestro particular sistema de aliños, el cual hace que estén en constante movimiento para evitar que se desvirtúe y que una parte esté más salada que otra.

Nuestra pasión por la innovación y la búsqueda de nuevas metas, como acredita la puesta en venta de aceitunas Campo Real deshuesadas (somos los únicos que las ofrecemos), ha hecho que nuestra empresa haya crecido como lo ha hecho, pasando de los tres trabajadores de antaño a los más de treinta de ahora.

Una empresa en expansión

En Aceitunas Guerra trabajamos de manera constante en nuestra estrategia de expansión. La sabiduría acumulada durante estos últimos años y la adopción de las técnicas más modernas han hecho que nuestras aceitunas lleguen a toda Europa. De hecho, todos los productores españoles debemos estar de celebración: ¡producimos más olivas que Italia!

Pero ello no es suficiente. Queremos que nuestras aceitunas lleguen a todo el mundo. Ello nos obliga a adaptarnos a los gustos de todos los públicos, como sucede en Japón, donde nos piden aceitunas dulces a pesar de que se elaboran con una base de sal, e India, que reclaman aliños extremadamente picantes. ¡Pero nos encantan los retos! Sobre todo, cuando trabajamos con una aceituna tan peculiar y con un sabor tan exquisito como la de Campo Real. Poco a poco le vamos dando la fama que se merece fuera de nuestras fronteras.